Cuidar de ti, de los tuyos, de tu bolsillo y del planeta al mismo tiempo son algunos de los motivos por los que deberías comprar de temporada
Seguro que lo has leído cientos de veces: “En Ecocomedores apostamos por el producto local y de temporada”. Suena muy bien, pero en un mundo donde el supermercado nos ofrece tomates los 365 días del año, a veces olvidamos por qué es tan importante respetar los ritmos de la naturaleza.
Comer de temporada no es una moda, es la forma en la que nuestros abuelos y abuelas se alimentaban, y es la clave para una nutrición real.
Aquí te explicamos de forma sencilla las cuatro razones principales por las que la estacionalidad es el pilar de nuestras cocinas (y por qué debería serlo en tu casa):
1. Más sabor y muchísimos más nutrientes
La naturaleza es sabia y nos da exactamente lo que nuestro cuerpo necesita en cada época del año. En verano, nos ofrece frutas ricas en agua (como la sandía o el melón) para mantenernos hidratados. En invierno, nos regala cítricos cargados de vitamina C para fortalecer nuestras defensas.
Además, cuando una fruta madura al sol en su planta y se recolecta en su momento óptimo, desarrolla todo su sabor, aroma y vitaminas. Si se recoge verde para que viaje miles de kilómetros en un barco, nunca llegará a tener esa misma calidad nutricional.
2. Cuidamos de nuestro entorno (y del clima)
Comer un producto que está fuera de su temporada significa que, para llegar a tu mesa, ha tenido que ser cultivado en invernaderos con un alto gasto energético o transportado desde el otro lado del mundo.
Al elegir alimentos de temporada y de cercanía (km 0), reducimos drásticamente las emisiones de CO2 asociadas al transporte y la refrigeración.
3. Apoyo directo a nuestros agricultores/as
Detrás de cada lechuga, calabacín o plátano que servimos en Ecocomedores, hay una familia agricultora de nuestras islas trabajando la tierra.
Consumir lo que toca en cada momento es la mejor manera de sostener la economía local, fijar población en las zonas rurales y garantizar que el campo canario tenga un futuro digno.
4. Un respiro para el bolsillo familiar
La ley de la oferta y la demanda también se aplica a la huerta. Cuando un alimento está en plena temporada, hay abundancia en las cosechas. Esa disponibilidad natural hace que los precios en los mercados agrícolas sean mucho más justos y accesibles que si intentamos comprar un producto exótico o fuera de su ciclo natural.
Consumir de temporada es entender que no siempre podemos tener de todo, pero que lo que tenemos en cada momento es exactamente lo mejor para nosotros.




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